El fantasma del bikini invisible (1966)

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Me gustaría empezar este post hablando de expectativas y decepciones. Cuando tu madre prepara croquetas para cenar tus expectativas de disfrutar de una cena suculenta que haga vibrar intensa y humedamente a tus papilas gustativas se disparan. Cuando descubres que está haciendo croquetas de pescado la decepción es monumental.

Lo mismo pasa con El fantasma del bikini invisible. El título no avecina nada bueno en absoluto pero al menos piensas ingenuamente que se verán tetas. No hay que ser Einstein: bikini invisible=tetas.

Pues no.

Avatar (1966)

¿Para eso inventaron el croma? ¿Para tapar tetas con sujetadores verdes?. Parece una historia de ciencia ficción en la que los adelantos tecnológicos al principio son maravillosos pero finalmente se convierten en una pesadilla. ¡Tetas invisibles! La rebelión de los robots no es nada comparado con esto.

El caso es que en ese momento tienes la disparatada idea de que quizás la película esté jugando al mundo al revés: Igual no hay tetas como parecía indicar el título pero a lo mejor la película es buena como NO parecía indicar el título.

Pues tampoco.

El Fantasma del bikini invisible cuenta la historia de un millonario recién fallecido, Hiram Stokely, interpretado por un Boris Karloff otoñal, que desde el más allá intenta evitar que su abogado usurpe la herencia que él ha decidido otorgar a tres completos desconocidos. Para ello cuenta con la ayuda de su mujer, fallecida muchos años antes que él, y de su infame bikini invisible.

La película es una mezcla nefasta entre el peor de los episodios de Scooby-Doo y La herencia de la tía Agatha. El Cluedo no, La herencia de la tía Agatha que era lo mismo pero más cutre.

Desde el principio Hiram sospecha de su abogado y considera que es un ser malvado y despiadado lo que nos hace pensar a nosotros que Hiram es imbécil por no haberlo despedido antes. Pero bueno, también ha decidido darle su herencia a una gente que no conoce de nada así que no parece una persona muy dada a hacer cosas lógicas.

De todas formas la trama tampoco es demasiado importante porque rápidamente aparecen unos hippies en la casa del finado y empiezan a bailar sin ton ni son mientras tú intentas recordar por qué estás viendo esa película.



Solo falta Adam West.

Lo peor de estas escenas de baile es que no puedes reprimir pensar en que quizás tus padres en algún momento hayan bailado algo parecido y que quizás tras el sofoco de alguno de esos bailes ridículos haya tenido lugar tu concepción.

Aparte de los hippies vienen unos moteros, un indio, varios secuaces del abogado malvado y un mono gigante llamado Monstro para acabar de completar el guateque y la sensación del espectador de no saber qué está pasando.


¡Aquí está Johnny!

La película es una sucesión de chistes tan ridículamente ingenuos que a su lado el Show de Benny Hill parece una cota insuperable de humor sofisticado y fino. No tienen vergüenza en recurrir una y otra vez a golpetazos, forzados juegos de palabras y equívocos ocasionados por la miopía de uno de los personajes y todo acompañado de sonidos de dibujo animado.



Jejeje, se disfraza de lámpara, ¡Qué ingenioso!...
Mi cianuro por favor...


Como en todo buen episodio de Scooby Doo el plan de los malos consiste en disfrazarse de monstruos y asustar a los buenos hasta que salgan huyendo. ¿Si a Scooby Doo le funcionó durante temporadas y temporadas por qué no iba a funcionar en el cine? No lo sé, no me importa, pero definitivamente no funciona.

-¡Copón! ¡Cómo cambias sin maquillaje!


Por supuesto al final todos cantan y bailan, el abogado malvado pierde y Boris Karloff cumple su objetivo de darle su dinero a unos desconocidos en lugar de dedicarlo a causas más nobles como a construir una máquina del tiempo para evitar que se invente el croma que en el futuro nos dejará sin tetas.

Lo mejor
  • Salen Nancy Sinatra y Boris Karloff.
  • Es corta.
Lo peor
  • Se hace MUY larga.
  • Cantan y bailan mucho y sin ningún sentido.
  • Chistes espantosos.
  • Incumple las expectativas de tetas. ¡LAS INCUMPLE!


Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos (1965)

Filed under: , , , , , , , by: pakitokrema

Todos tenemos infancias felices en las que las películas Disney tienen un papel más o menos relevante. Aprendimos a andar con la Sirenita, a trabajar en las minas con los 7 Enanitos y a matar con Pinocho. Son recuerdos felices y útiles que ponemos en práctica ahora, en la adultez.
Son dibujos animados que forman parte de la cultura colectiva. ¿Dibujos animados? No longer. Los astutos mejicanos vieron el negocio allí donde otros veían heces. Con razón hoy en día luchan junto a Protugal por ser la nación más grande de la tierra.

Filial de Mataderos Qetzatcoalt

Pues bien, el tal señor Rodriguez decidió hacer de carne y hueso, mejor dicho, de carne y mierda, a los personajes más queridos por los niños mejicanos desde hace 500 años. Así, juntó a la bruja de Blancanieves, al pirata Barbaroja, los caraconos, Drácula... y como no, a Caperucita y pulgarcito. El resultado es hora y media de algo que hace reír y vomitar de ira a partes iguales. Para ir abriendo boca, os dejo con la presentación de Caperucita y pulgarcito in "real stereo":


Mamá diles que dejen de cantar por favor.

Después de ver esto no vuelves a ser el mismo.

Pasemos a la historia en sí. La malvada Bruja verde tiene retenidos a Fanegas (pelirojo obeso de inclinaciones pederastas) y a Señor Perro (un hombre claramente disfrazado de perro pero que engaña a todo el mundo porque caga como los verdaderos canes). Estos dos antiguos malos de cuento, se han vuelto buenos después de tener una reunión explicitamente sexual con pulgarcito y eso, al resto de los monstruos, no les ha molado nada. Los van a cortar por la mitad.

Mariano, trae más guantes de cocina, le voy a hacer otro cono en los huevos

Por si fuera poco, la malvada Bruja verde en su insaciable sed de tocar los huevos, se acerca a la alberca del tio Mariano y le echa un líquido raruno.


Cachuflí cachuflá... de nuevo, Shakespeare chúpate esa.

La combinación calor-heces es malévola de cojones. Los pobre pueblerinos, cansados despues de haber vendimiado en el tercer bancal durante toda la tarde, tienen sed. Y no ven ningún inconveniente en beberse un agua en el que parece que se han cagado unos patos.

¿Es agua? No, es regla. Da igual, tengo sed.

Caperucita y Pulgarcito deberán entonces iniciar una carrera contra reloj para, primero, salvar de la muerte a Fanegas y a Señor Perro y, segundo, convencer a la Bruja verde de que desconvierta a los habitantes del pueblo, ya que no dejan de lanzarse heces los unos a los otros. Al principio tenía gracia, ahora no.
Para ello piden ayuda al Hada buena que vive en el horizonte, que debe ser un club de carretera o algo. Os voy a ahorrar la entrada del hada buena para que algún día, podáis disfrutar de vuestros nietos sentados en una mecedora y no en una habitación acolchada con una camisa de fuerza. Bueno, mejor pensado, me hace gracia eso de la camisa de fuerza. Atentos a las chispas de la varita mágica.

Señor, creo que la varita tiene suficientes bengalas. NUNCA.

Con la ayuda del perro y con Pulgarcito no tan pulgarcito, se piran del horizonte rumbo al castillo malvado de la malvada Bruja verde. Por el camino se encuentran con los esbirros de la bruja, que tratan de abrocharles los cordones de los zapatos para retrasarles.


Barbaroja usando el viejo truco de la langosta de Maikel Jacson.


Tras librarse de Barbaroja (devorado por el perro) llegan al castillo y liberan a Fanegas y a Señor Perro e, incomprensiblemente, se meten en las cuevas de debajo del castillo por un ataque de Espeleologogitis que le da a Caperucita. Allí, por supuesto, aguardan más terrores y monstruos propios de un circo de Lepe.


¿Se le ha caido la cabeza mama? No que va, era una tarta de moras.



El dragón más paticorto de la historia del cine.



Y así, tras masacrar a todos los pobres súbditos de la Bruja, llegan al cuartle general del castillo, donde la Bruja verde prepara un ataque final con ¡SATANÁS! y toda la hostia. AH, pero no contaba con que Caperucita le engañara.


Soy una bruja, sí. Pero a que mi palo humeante acojona...

Y así, con la muerte de la bruja verde todo vuelve a la nomalidad. Los niños cantan, el Hada buena se presenta cuando todo ha terminado y Caperucita se convierte en una mujer con el Señor Perro.

Americanos, os recibimos con alegría...

En conclusión, Caperucita y Pulgarcito contra los monstruos es una de las mejores películas que he visto en mi vida y se les debería dar el Oscar póstumo a toda la gente que trabajó en ella. ¿Que no están todos muertos? Bueno, ¿por dónde queda Mejico?

EXTRA: ¿Que el mejor método para viajar es el avión? Ni de coña. Las explosiones van mucho mejor:


Vuela Pichí...

Lo mejor:
  • Sale un enano vestido de Mofeta.
  • Langostas terrestres.
  • Muchas explosiones.
  • Pulgarcito es sexy.

Lo peor:
  • En vez de matar cantan.
  • La voz del enano es odiosa.
  • Se hace muy muy muy larga.

Mi puntuación: